La Cámara de Diputados aprobó esta semana por unanimidad y giró al Senado el proyecto que modifica el Código Penal para castigar, con prisión perpetua, los casos de homicidio contra las mujeres, conocido como femicidio. Este proyecto apunta a penar y desalentar "la violencia doméstica, que es quizá la forma más generalizada de violencia, y la que padecen miles de mujeres a diario. El femicidio en el Código Penal seria un tipo agravado de homicidio, que establece valga la redundancia "agravantes por el vínculo" y descarta el uso de atenuantes cuando el hombre tenga antecedentes por violencia.
El proyecto, que modifica los incisos 1 y 4 del artículo 80 del Código Penal, fue aprobado por unanimidad en Diputados, definiendo al femicidio como "un crimen hacia una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género". Incorpora, además, como causales "placer, codicia, odio racial, religioso, de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión".
Uno de los puntos importantes de esta iniciativa es la definición de agravantes para un agresor que hubiese tenido una relación de pareja con la víctima, aunque no se hubiese llegado a la convivencia.
Sin perjuicio de considerar que este es un primer paso contra la violencia de género que sancionará agravadamente este tipo de crímenes dejando en claro que son lo suficientemente graves como para merecer la pena máxima, considero que nos encontramos ante la imperiosa necesidad de tomar medidas preventivas al advertir que "cuando se llega a aplicar el Código Penal, es cuando la mujer ya murió". Existiendo en la mayoría de los casos, antecedentes de denuncias por violencia domestica de mujeres en riesgo que han sido desoídos, aquí entraríamos en el marco de correcta aplicación de la ley por las autoridades correspondientes para que la protección sea efectiva.
Recordemos que según las estadísticas que elaboradas por la ONG Casa del Encuentro entre 2010 y 2011 se registró un aumento del 75 por ciento de los hechos de violencia contra la mujer. También es necesario tomar en cuenta la información de diversos estudios sociológicos, en donde se ha reflejado que muchos casos de muertes de mujeres registradas como suicidios se tratarían de femicidios encubiertos. Para corroborar esta presunción, se debería aplicar metodologías innovadoras que indagaran sobre violencia de género como las autopsias psicológicas, que analizan vínculos familiares e historia de la víctima.
A mi entender, el femicidio se debe encuadrar como un problema de derechos humanos ya que la violencia hacia la mujer indica un retraso cultural en cuanto a la presencia de los valores, la inclusión de esta tipificación es un viejo reclamo de las organizaciones sociales y de derechos humanos que exigen que se reconozcan como tales los crímenes en los que las víctimas fueron asesinadas por su condición de mujer, que no están en relación con otros asesinatos, pero sobre todo, es un reconocimiento sobre qué tipo de conductas no son aceptadas por la sociedad y que es imperioso erradicar.
Columna Publicada en La Vanguardia 14-4-2012
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